La prestigiada revista The Lancet, lanza su nueva serie sobre el Desarrollo Infantil Temprano (DIT) en La Universidad Iberoamericana

La prestigiada revista The Lancet, lanza su nueva serie sobre el Desarrollo Infantil Temprano (DIT) en La Universidad Iberoamericana

“La inmensa mayoría de los niños y las niñas del futuro nacerán en países pobres. Si no atendemos a este grupo y no tomamos este compromiso, mal favor le vamos a hacer al país y a la humanidad.”
– Dr. José Narro Robles, Secretario de Salud y presidente de la Comisión de Desarrollo Infantil Temprano, quien inauguró el evento

La nueva serie de artículos de The Lancet sobre desarrollo infantil temprano se encuentra traducida al español, y trata de varios temas como el cuidado cariñoso y sensible a las necesidades de los niños y las niñas, la necesidad de invertir en la primera infancia, y la actualidad sobre las intervenciones a pequeña y grande escala. La inauguración de la serie DIT de The Lancet en español, realizada en la Universidad Iberoamericana, contó con la presencia de académicos, representantes de la sociedad civil y politicos.

Christian Skoog, Representante de UNICEF en México, habló de la importancia de un enfoque integral para tener el impacto que deseamos, tomando en cuenta los cinco ejes claves de DIT según la serie: nutrición, salud, educación, protección y seguridad, crianza sensible y cariñosa.

Remarcó algunos hallazgos relevantes de la publicación:

  • alrededor de 250 millones de niños y niñas de 0 a 5 años viven en países pobres y su desarrollo está en riesgo. Esto es el 43% de la población de la primera infancia a nivel mundial que está en riesgo
  • invertir en esta etapa fundamental y trae beneficios a corto, mediano y largo plazo
  • se calcula que por cada dólar que se invierte en programas de primera infancia de calidad, hay un retorno en la inversion de entre 6 y 17 dólares, esto es un retorno más alto que para cualquier otro grupo etario
  • el costo de NO invertir en la primera infancia tiene implicaciones importantes en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países

Por su parte,el Dr. Antonio Rizzoli, jefe de la Unidad de Neurodesarrollo del Hospital Infantil de México Federico Gómez, apoyó la necesidad de invertir la primera infancia con datos sobre el desarrollo en los primeros años de vida:

  • durante esta etapa se forma el 90% del cerebro
  • existen periodos sensibles para el desarrollo del cerebro, los cuales requieren nutrición, estimulación y protección
  • es importante incluir a los hombres en la crianza, la cual debe de ser una co-participación
  • debemos de integrar a más personas de la comunidad para que participemos en la crianza de los niños y las niñas, ya que el ambiente es importante, desde el microsistema de la familia, las y los amigos, maestros y vecinos.

El Dr. Rafael Pérez-Escamilla, profesor de políticas y programas de nutrición en la Universidad de Yale, subrayó los logros que el campo del DIT ha logrado abarcar en los últimos años:

  • Han aumentado el número de investigaciones científicas de manera significativa: 7 veces más en los últimos 15 años
  • 1 de cada 3 países ya cuentan con políticas nacionales en el tema de DIT En el 2000, solo había 7 países y hacia 2014 son 68 con políticas multi-sectoriales. México está por integrarse a este esfuerzo.

“Las neuronas en el cerebro en la primera infancia son equivalentes a la cantidad de estrellas en el universo”– Rafael Pérez-Escamilla

  • Por otro lado, el Dr. Pérez-Escamilla remarca que pesar del gran interés, sigue habiendo millones de niños y niñas en riesgo de desarrollo desfavorable
  • No solo la desnutrición, sino la obesidad en los niños y las niñas perjudica el adecuado desarrollo infantil temprano
  • Entre más tiempo pasan los niños y las niñas en las estancias infantiles, mejor es su desarrollo
  • Debemos de pensar en intervenciones que ya existen desde la adolescencia, la preconcepción, y el embarazo, éstas deben ser multisectoriales:
    • Apoyo y fortalecimiento familiar
    • Multi-generacionales
    • Los programas de DIT más exitosos en el mundo se han formado a partir de la evidencia científica y económica, todos han involucrado al sector privado y ONG’s, sin embargo los gobiernos han tenido que asumir la responsabilidad de llevarlos a gran escala.
    • El compromiso politico es importante. Se tiene que observar con hechos, por ejemplo políticas que deben atender el tema de licencia de maternidad para mujeres, salas de lactancia, educación preprimaria gratuita, entre otras.

¿Cuál es el camino que la serie The Lancet recomienda?

  • hay que empezar a actuar e intervenir desde antes de la concepción
  • debemos tomar en cuenta la gran voluntad política actual a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
  • debemos de crear contextos politicos favorables
  • adoptar un enfoque multi-sectorial
  • el sector salud es el punto de entrada en México para realizar intervenciones
  • se ha descuidado el tema del DIT en favor de la supervivencia de niños y niñas

Consulta los artículos de la serie completa aquí 

Los 1.000 primeros días: un abanico de oportunidades 

Los 1.000 primeros días: un abanico de oportunidades 

¿Qué es lo más valioso que tienen los niños y las niñas?

Su cerebro. Sin embargo, no nos preocupamos por el cerebro de los niños y niñas tanto como por sus cuerpos. Se trata de algo que debería importarnos a todos, incluidos los dirigentes empresariales. 

Por Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF. 

Los 1.000 primeros días de vida de un niño o niña (desde su concepción hasta los tres años) abren un amplio abanico de oportunidades. Durante este periodo, el cerebro puede crear hasta mil conexiones neuronales por segundo (un ritmo que nunca se vuelve a alcanzar el resto de la vida); conexiones que, a su vez, conforman el pilar fundamental del futuro de los niños y las niñas.  

La ciencia es clara en lo que respecta a lo que necesita el cerebro infantil para crear esas conexiones: 

  • Estimulación lo más pronto posible: Los niños y las niñas que tienen a alguien que les lea cuentos, les hable, les cante o juegue con ellos no sólo les hace sentirse felices, si no que, además, les permite desarrollar sus capacidades cognitivas, así como mayores posibilidades de vivir una vida más plena y productiva. 
  • Un estudio del año 2014 en Jamaica revela el beneficio económico de la inversión en la primera infancia. Los niños pequeños de familias desfavorecidas que recibían la estimulación adecuada a través de un programa de visita a hogares obtenían, como adultos, ganancias que superaban en un 25% de media a las de quienes no recibieron la intervención en la primera infancia. A pesar de la evidencia a favor de los programas en la primera infancia, se estima que los gobiernos de todo el mundo gastan menos del 2% de los presupuestos de educación en programas de aprendizaje en esta importante etapa. 
  • Nutrición: en los primeros años de vida, el cerebro de los niños y las niñas consume entre un 50% y un 75% del total de la energía que absorbe de alimentos y de una buena nutrición. Cuando un niño o niña no recibe la nutrición que necesita, se expone al peligro de retrasar su desarrollo físico y cognitivo. Aun así, en todo el mundo existen al menos 150 millones de niños y niñas que padecen retraso en el crecimiento, y millones más están en peligro de padecerlo debido a una nutrición insuficiente. 
  • Protección: la violencia, los abusos, el abandono y las experiencias traumáticas producen altos niveles de cortisol, una hormona que desencadena respuestas de huida o de enfrentamiento ante un peligro. Cuando los niveles de cortisol permanecen altos durante demasiado tiempo, producen un fenómeno llamado estrés tóxico, el cual tiene consecuencias como limitar la conectividad cerebral de los niños y las niñas. A pesar de ello, millones y millones de niños y niñas son testigos del terror de conflictos violentos y otras emergencias. Un número incontable de ellos y ellas también son víctimas de la violencia y el abuso en su propio hogar. 
  • Exposición a la contaminación del aire: esto puede derribar barreras críticas del cerebro de un niño o niña, y ocasionar la pérdida y el daño del tejido neuronal. Alrededor de 30 millones de niños y niñas de todo el mundo viven en zonas donde el aire es tóxico y sobrepasa los límites internacionales en, al menos, seis veces. 

La estimulación, la nutrición y la protección contra la violencia y la contaminación determinan el futuro de los niños y niñas, e influyen en el futuro de los países, las economías y, en definitiva, el mundo que compartimos.

Pese a todo, se estima que unos 250 millones de niños y niñas menores de cinco años de países de mediano y bajo ingreso se encuentran en peligro de un desarrollo insuficiente debido a la extrema pobreza y el retraso en el crecimiento. 

¿Qué hay de aquellos niños a los que no se conceden esas ventajas fundamentales durante los primeros días de vida? ¿Y qué hay de sus sociedades?

Cuando los niños pierden esta oportunidad única, nosotros, como comunidad internacional, estamos perpetuando los ciclos intergeneracionales de desventaja y desigualdad. Vida tras vida, oportunidad perdida tras oportunidad perdida, estamos acrecentando la brecha existente entre los que tienen y los que no. 

Esas pérdidas tienen un precio muy alto para todos nosotros. Un precio que se mide en aprendizaje precario, salarios más bajos, más desempleo, mayor dependencia de asistencia pública y ciclos intergeneracionales de pobreza que ahogan el progreso social y económico de todos. 

Debemos trabajar todos juntos –los gobiernos, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado– para encontrar formas de invertir en programas que se dediquen a los 1.000 primeros días de vida de un niño o niña y se centren en la nutrición, la estimulación, el aprendizaje temprano y la protección contra la violencia. 

 La primavera del 2016, UNICEF, el Banco Mundial y otros aliados publicaron un nuevo acuerdo para ampliar las medidas destinadas a atender a los niños y niñas más desfavorecidos. La Red de Acción para el Desarrollo de la Primera Infancia se construyó con la intención de generar voluntad política, inversiones y demanda local para el desarrollo de la primera infancia. La intención de la Red es apoyar a países para que inviertan en nutrición, estimulación temprana, aprendizaje y protección, además de involucrarse con comunidades para fomentar que haya servicios de calidad para la primera infancia.  

Esta es una excelente oportunidad para que las empresas internacionales colaboren con

El sueño de una política de desarrollo infantil temprano

El sueño de una política de desarrollo infantil temprano

Queremos una política pública que sea integral, articulada, que vele por los derechos de la niñez…   

Texto y fotografía por Soledad García Ayala, SIPINNA
 

Cuando una mamá o un papá espera con gran emoción la llegada de su bebé, desea para él o ella la mejor salud, una buena educación, una vida llena de felicidad y que tenga las herramientas para que logre todas sus expectativas y anhelos. Si vivimos en comunidad ¿por qué no desear lo mismo que desea un padre o una madre para todas las niñas y niños que están por nacer? Por fin México está cumpliendo el sueño de muchas personas … contar con una política pública de desarrollo infantil temprano. Política pública que sea integral, articulada, que vele por los derechos de la niñez desde el momento de su gestación y que apoye a madres, padres y cuidadores en esta hermosa y gran tarea que es formar y cuidar a un ser humano. 

 ¿Por qué es una buena idea contar con una política pública integral de desarrollo infantil temprano a nivel nacional?

De acuerdo a la serie de desarrollo infantil temprano Lancet, el 43% de las niñas y los niños menores de 5 años en países de ingreso bajo y medio están en riesgo de no alcanzar su potencial de desarrollo. Este periodo ha sido considerado como de vital importancia por el rápido desarrollo del cerebro y la adquisición de capacidades y habilidades, que es una ventana única de oportunidad para cada ser humano. Gracias a un estudio realizado por CONEVAL y UNICEF sabemos que, en México más del 50% de la población menor de 5 años se encuentra en situación de pobreza (porcentaje mayor comparado con cualquier otro grupo etario), de entre ellos, quienes tienen de 2 a 5 años presentan la mayor incidencia de pobreza y pobreza extrema. Contar con buena salud en el inicio de la vida es determinante para la supervivencia y para el desarrollo presente y futuro. Entre la población de 0 a 1 año la carencia por acceso a los servicios de salud es la de mayor incidencia (23 por ciento). Vivir en condiciones de pobreza durante la primera infancia (periodo que en México ha sido definido como el que abarca desde la gestación hasta los 5 años cumplidos) puede tener repercusiones para el resto de la vida, perjudicando a esa niña o niño, a su familia, a la comunidad en la que vive y a todo el país.

Invertir en la primera infancia es un imperativo social, económico y moral. 

En México existe un sinfín de programas que atienden a mujeres embarazadas, niñas y niños en la primera infancia, es de suma importancia que toda la población conozca estos programas, sepa para qué sirven y cómo acceder a ellos, ya que es un derecho. Asimismo, los programas para que tengan un efecto positivo en el bienestar de las niñas y niños deben de cumplir con ciertos estándares mínimos de calidad, así que el Estado debe de establecer estos estándares y la población conocerlos y exigir que se cumplan. Para que todas las niñas y niños tengan igualdad de oportunidades desde el comienzo de sus vidas, se debe de contar con programas diferenciados que atiendan las diversas necesidades que se presentan en esta etapa de la vida respetando la diversidad cultural de nuestro país, por ejemplo, atención oportuna de la depresión materna, desnutrición, discapacidades, etc. Finalmente, las madres, padres y cuidadores requieren apoyo y capacitación, ya que no es una tarea fácil y como dice el proverbio africano “Para poder criar a una niña o un niño, se requiere de toda una comunidad”, así que es una tarea de todas y todos.  

¿Cómo es que México se está organizando para crear una política pública integral de desarrollo infantil temprano?

Esta es la principal tarea de la Comisión para el Desarrollo Infantil Temprano. La Comisión fue creada en el seno del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA). Su objetivo primordial es abonar a la implementación de un sistema de protección con enfoque de derechos, destinado a igualar las oportunidades de desarrollo de las niñas y los niños en México desde su gestación y hasta el fin del primer ciclo de enseñanza básica (0 a 5 años), independientemente de su origen social, género, conformación de su hogar o cualquier otro factor potencial de inequidad. De acuerdo a Black y sus coautores, en el año 2000 sólo eran 7 países los que contaban con políticas nacionales multisectoriales para el desarrollo de la primera infancia, en el año 2014 esta cifra aumentó a 68 países. Esperamos que en un par de años México forme parte de este grupo de países que realizan acciones articuladas para brindarle a sus niñas y niños el mejor comienzo en la vida. Este es el deseo de las diversas instituciones públicas y privadas, de Organismos Internacionales y Organizaciones de la Sociedad Civil que trabajan día con día en la Comisión, para hacer de este sueño una realidad.

Esperamos que tú también te sumes y hagamos de México el mejor lugar para crecer y desarrollarte.  

 Nos gustaría mucho conocer tu opinión, comentarios y sugerencias, esta política pública es de México y para México.

 

Las opiniones, análisis y recomendaciones aquí expresadas no reflejan necesariamente las opiniones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

La importancia en la actualidad de las Prácticas de Crianza Saludables 

La importancia en la actualidad de las Prácticas de Crianza Saludables 

La importancia de asesorar a los padres sobre las prácticas de crianza saludables y los efectos en el desarrollo del niño y la niña durante la primera infancia

Texto por Guillermo Méndez Patiño, IMSS Prospera 

Fotografía de IMSS Prospera

 

Iniciemos con la descripción de una de esas escenas peculiares entre padres e hijos que comúnmente puede encontrarse en cualquier sitio: una madre de familia caminando junto a su hijo de aproximadamente 5 años, caminaba no más de 5 pasos delante de ella, ante esto la madre gritó no camines tan rápidoel niño al entender claramente la indicación, disminuyó el paso, nuevamente la madre volvió a gritar Tampoco camines tan despacio , el niño intentando ahora comprender volvió a escuchar “camina normal; ante momentos como este surgen varias interrogantes, ¿Qué es caminar normal? Y

¿Cuál es esa osadía de los padres de tener “hijos normales”?  

Una de las principales preguntas que los padres deben hacerse es saber si los niños y las niñas que están bajo su cuidado están creciendo en condiciones para que tengan un desarrollo saludable y si están favoreciéndolos emocionalmente.

Es importante se logre entender que el éxito en el desarrollo de las y los niños depende en gran medida del vínculo o lazo afectivo que estos generan con los adultos que los cuidan y con su entorno; es aquí donde recae la importancia de apoyar a los adultos en esta labor tan fundamental.  

Generalmente podemos encontrar algunas familias que buscan tener “un niño o niña robot”,  que cumpla todas las expectativas que se ha planteado para él o ella, ejemplos claros: que sea obediente, respetuosa, tranquilo, dedicada al estudio, comprensivo y muchos adjetivos más que describen parte de lo que un niño o una niña regularmente puede o no ser, pero en edades avanzadas y en otro grupo de familias la parte opuesta: niños y niñas no mirados, no vinculadas y carentes de relaciones afectivas cálidas, que pronto se reflejará en bebes y niños o niñas menos felices y poco saludables.

Entendamos que no hay dificultad del comportamiento que un niño o niña genere por sí solo, siempre, forzosamente, influye el contexto en el que se ha venido desarrollando.  

En las últimas décadas el conocimiento científico ha resaltado la importancia de las necesidades que debe cubrir la crianza infantil, reconocida por la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, como Derechos de la Infancia. Estos derechos asumen que la función familiar en la atención infantil es lograr que el niño o la niña crezca en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

¿A quién le corresponde la crianza de las niñas y los niños 

El asunto de la crianza debe ser de interés social y de salud pública, para que existan acciones dirigidas a todos los padres, madres y cuidadores primarios, que promuevan una cultura de modificación en los patrones de cuidado y crianza que lo ameriten, respetando su etnia, género y su condición social, indudablemente sin dejar de reconocer a las niñas y niños como sujetos de derecho y que los garantes de los mismos cumplan con sus obligaciones y responsabilidades.  

Ante esto –¿Qué podemos hacer?-,  ¿Qué tipo de padres debemos formar?-, – ¿Quién es un buen padre o una buena madre?–  ¿Qué pueden hacer los padres y las madres para ayudar a su hijo?-, -¿a quién le corresponde asesorarlos?  

Primeramente, comprendamos que todas las niñas y niños si bien comparten características similares, son únicos y cada uno de ellos tendrá su manera muy particular de expresarse e irse formando, para ser felices y sanos, los niños y niñas no precisan padres o madres perfectos, sino adultos que los quieran, los cuiden y sean capaces de cubrir sus necesidades cuando sea necesario, transmitirles amor con calidez y a la vez seguridad por medio de la firmeza. Aceptar que ser padres tiene luces y sombras, pero sentir que el esfuerzo vale la pena; entenderlo, aceptarlo y valorarlo, aún con sus imperfecciones.  

Dejarse asesorar, acercarse a las y los expertos en el tema, conocer lo que la literatura actual ofrece, es de vital importancia para saber en dónde recae la importancia de conocer las prácticas de crianza saludables y así garantizar el entorno adecuado para la crianza de las niñas y los niños.  

En IMSS-PROSPERA trabajamos arduamente para lograr en el componente de asesoría a padres, proveer al adulto responsable del cuidado de un(a) menor de 5 años, de las bases necesarias para ejercer este derecho fundamental de una vida en familia plena y favorecedora del desarrollo. Solamente sumando esfuerzos, concientizando e involucrándonos en las prácticas de crianza actuales, podemos apostar por un cambio en la forma de iniciar a las niñas y niños a la vida adulta.

Conoce más sobre los esfuerzos de IMSS PROSPERA aquí.

 

Las opiniones, análisis y recomendaciones aquí expresadas no reflejan necesariamente las opiniones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.