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Los vestidos de color rosa y la identidad de género en preescolar

¿Por qué a algunas niñas les gusta vestirse de rosa? 

Por Diane Ruble, Leah Lurye & Kristina Zosuls
 

En la cultura contemporánea estadounidense y en una buena parte del occidente, el color rosa simboliza lo femenino y la feminidad. Sin embargo,

¿Por qué será que, a cierta edad, hay niñas que se rehusan a usar cualquier ropa menos rosa 

Cuando nace una niña, muy a menudo se le envuelve en una cobija rosa y se le viste con ropa de este color. Lo que más nos llama la atención de este tema es que, cuando los niños y las niñas tienen entre 3 y 4 años de edad, ellos y ellas suelen tener un apego muy rígido al color o tipo de vestimenta que eligen. Como investigadores en el tema del género dentro de la psicología del desarrollo, hemos observado una gran cantidad de niñas que pasan por una etapa, en la cual no quieren ni salir de casa si no se les pone un vestido, el cual suele ser color rosa con adornos. La intensidad con la que muchas niñas parecen desear esto, y su expresión tan extrema en niñas pequeñas, han generado nuestra motivación en estudiar el tema.

Al entrevistar a la joven madre de una niña de 3 años, ésta comenta que el único momento en el cual su hija podía vestir de un color que no fuera rosa cuando se le mostraba que toda su ropa rosa estaba sucia o en la lavadora.

¿Cuál será el motivo detrás del fenómeno donde muchas niñas de 3 a 4 años insisten en usar vestidos color rosa?

Una explicación es que las normas culturales apoyan una distinción de colores para cada género, donde las niñas que usan vestidos rosas con adornos suelen recibir cumplidos. Sin embargo, creemos que la razón detrás de este fenómeno no es únicamente debido a la socialización. Aún las madres y los padres que buscan criar a sus hijos e hijas de manera igualitaria en temas de género, suelen estar asombrados por que a veces sus hijas quieren usar vestidos rosas a toda costa. Al mismo tiempo, las mismas madres y padres que tienen actitudes más tradicionales hacia el género, se sorprenden de lo extremo que puede parecer la aparente necesidad de sus hijos e hijas de vestir de una cierta manera. Igualmente, hay niñas que insisten en usar vestidos rosas en las situaciones menos cómodas, como para pasear en el campo o montar a caballo. Aquí, los padres suelen resolver el berrinche poniéndoles a sus hijas mallones o pantalones debajo de su vestido. No obstante, la insistencia de portar vestidos rosas no viene sin sus conflictos, ya que puede incitar discusiones familiares. Algunos investigadores consideran que el fenómeno del vestido rosa puede tener una base biológica, relacionado con la preparación de roles de género en la edad adulta.  

Investigadores argumentan que la preferencia que suelen tener las niñas hacia el color rosa es evolutiva, donde el sexo femenino desarrolló un sistema visual especial para discriminar ondas de luz rojas (Alexander, 2003). Parece interesante la propuesta, sin embargo su relevancia debe ser evaluada de acuerdo al contexto histórico y cultural. Por ejemplo, el azul y el rosa no siempre han sido colores típicos de los niños y las niñas respectivamente. Antes de los 1920´s en Estados Unidos, se les vestía a los niños y las niñas de blanco, sugiriendo que el uso del color de la vestimenta no marcaba la diferencia entre los niños y las niñas en ese entonces (Chiu et al., 2006; Paoletti, 1997). Posteriormente, un artículo publicado en 1918 muestra que el rosa, siendo un color más fuerte, era más apto para niños, mientras que el azul, un color delicado era lo mejor para las niñas (Paoletti, 1997). Algunas explicaciones biológicas pueden ayudar a entender por qué las niñas se suelen obsesionar con el rosa y no con otro color, como se menciona anteriormente. Sin embargo, no se ha logrado explicar por qué las niñas de cierta edad pueden dedicar tanto tiempo y energía a vestirse de un color o de una manera, sea cual sea.

Como se puede ver, el fenómeno del uso de vestidos rosas no puede atribuirse únicamente a la socialización ni a factores biológicos, sino se debe a múltiples factores. Existe una interpretación diferente para explicar estos aspectos del desarrollo de género, realizada por Martin Ruble (2004). La aproximación cognitiva o de “auto-socialización”, está basada en la idea de que los niños y las niñas construyen su propia interpretación del género de manera activa, a partir de su contexto y sus señales sociales. Es decir, una vez que un niño o niña reconoce que existen dos géneros y que él o ella forma parte de uno, toda información relevante a su género y a lo que distingue a niños de niñas se vuelve sumamente importante para él o ella. Con esta información, van aprendiendo las reglas que se asocian con el desarrollo de su identidad. ¿Cómo sabemos esto? Investigaciones realizadas con niños y niñas muestran que ellos y ellas van comprendiendo las categorías de género alrededor de los dos años de edad, que es cuando comienzan a jugar juegos típicos de su género y cuando logran expresar sus preferencias de color y ropa de manera verbal (Zosuls, Ruble et al 2007).

Para comprender a fondo la perspectiva de la auto-socialización, debemos entender tres puntos: el primero es que los niños y las niñas, buscan información sobre su género de manera activa, como parte de un proceso constructivo.

Por ejemplo, si ven que su mamá toma café pero su papá toma té, creerán que todas las mujeres toman café y todos los hombres toman té, hasta que vaya encontrando más ejemplos en su entorno para ir integrando integrando sus ideas de género. Durante la investigación, cuando se le preguntó a niños y niñas de edad preescolar cómo son las niñas, la mayoría contestaban que les gustaban los vestidos y los collares (Miller, Lurye, Zosuls & Ruble, 2007).

El género juega un papel muy importante para los niños y las niñas de edad preescolar. Entre los 3 y 4 años de edad, conforme más aprenden sobre las diferencias de género, los niños y las niñas lo ven como un aspecto muy importante. Esto explica porqué las niñas mantienen una fidelidad hacia los vestidos rosas, a pesar que a veces implique una batalla con sus padres. Los vestidos rosas son un símbolo concreto de lo que es “ser niña”, y les permite a las niñas mostrar y abrazar esta nueva identidad mientras se adornan. Su ropa “de niña” les demuestra a ellas y a los demás que han logrado amaestrar su rol de género, lo cual es de particular importancia a esta edad, ya que antes de los 5 años, los niños suelen creer que el género mismo puede cambiar con alteraciones externas, como un cambio de ropa, un corte el cabello o maquillaje. Es por esto que algunas niñas pueden sentir que arriesgan su condición de niñas si no usan vestidos rosas.  

Las ideas del género van cambiando durante el desarrollo 

El interés que muestran los niños y las niñas por cuestiones de género y la rigidez de sus creencias, van cambiando a lo largo de su desarrollo cognitivo y social. Mientras que en edad preescolar pueden tener ideas rígidas y estereotipadas sobre el género, como la creencia de que solo los niños o las niñas pueden participar en ciertas actividades, con la edad se vuelven más flexibles. A partir de los 5 ó 6 años, los niños y las niñas empiezan a reconocer que los géneros pueden hacer casi todo. Para muchas, la insistencia en usar vestidos rosas con adornos emerge súbitamente alrededor de los 3 años, para desaparecer con igual velocidad uno o dos años después (Trautner, Ruble et al., 2005).

La fijación de las niñas con los vestidos rosas parece aparecer junto con su emergente desarrollo de los códigos y las categorías sociales. Es un ejemplo de cómo la interpretación activa de su mundo social puede resultar en interpretaciones rígidas y a veces ideosincráticas de lo que implica pertenecer a una categoría social, como el género. El fenómeno del vestido rosa, donde a los 3 años hay niñas que no usan otro color más que ese, parece comenzar cuando las niñas aprenden que el género es una distinción social importante que aplica a ellas. La idea misma de que el desarrollo de identidad de género puede motivar las conductas y preferencias de los niños y las niñas es un tema controversial y debatido en el mundo académico. Sin embargo, la obsesión es real: si las niñas que pasan por la etapa de usar vestidos rosas con adornos son muy diferentes a aquellas que no, y si los niños afirman su género de maneras comparables, son algunas de las preguntas que se seguirán debatiendo en los siguientes años.

Artículo traducido del original: Ruble, D. N., Lurye, L. E., & Zosuls, K. M. (2007). Pink frilly dresses (PFD) and early gender identity. Princeton Report on Knowledge, 2(2), 2-2. 

Diane Ruble, Ph.D., es profesora emérita en Género y Psicología del Desarrollo por parte de la Universidad de Princeton. Actualmente, colabora con la Universidad de Nueva York en proyectos York en proyectos relacionados al desarrollo del género en poblaciones multiculturales en Estados Unidos. Su correo es diane.ruble@nyu.edu.

Las opiniones, análisis y recomendaciones aquí expresadas no reflejan necesariamente las opiniones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

 

Referencias

Alexander, G.M. (2003). An evolutionary perspective on sex-typed toy preferences: Pink, blue, and the brain. Archives of Sexual Behavior, 32, 7-14.

Chiu, S.W., Gervan, S., Fairbrother, C., Johnson, L.L, Owen-Anderson, A.F.H., Bradley, S.J. & Zucker, K.J. (2006). Sex-dimorphic color preference in children with gender identity disorder: A comparison in clinical and community controls. Sex Roles, 55, 385-395.

Martin, C.L., & Ruble, D.N. (2004). Children’s search for gender cues: Cognitive perspectives on gender development. Current Directions in Psychological Science, 13, 67-70.

Miller, C.F., Lurye, L.E., Zosuls, K.M., & Ruble, D.N. (2007). Content and accessibility of children’s gender stereotypes: Girls are what they look like and boys are what they do. Manuscript submitted for publication.

Paoletti, J.B. (1997). The gendering of infants’ and toddlers’ clothing in America. In K. A. Martine and K.L. Ames (Eds.). The material culture of gender/The gender of material culture (pp. 27-35). Hanover, NH: University Press of New England.

Ruble, D.N. Taylor, L., Cyphers, L., Greulich, F.K., Lurye, L.E., & Shrout, P.E. (in press). The role of gender constancy in early gender development. Child Development.

Trautner, H.M., Ruble, D.N., Cyphers, L., Kirsten, B., Behrendt, R., & Hartmann, P. (2005). Rigidity and flexibility of gender stereotypes in childhood: Developmental or differential. Infant and Child Development, 14, 365-380.

Zosuls, K.M., Ruble, D.N., Tamis-LeMonda, C.S., Haddad, M.E., & Greulich, F.K. (2006). Gender labeling before age 2 predicts children’s sex-typed play over time. Manuscript submitted for publication.

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