Háblame por mi nombre, no “bebé”, “mi amor” ni “cosita”

Háblame por mi nombre, no “bebé”, “mi amor” ni “cosita”

Por el Dr. Antonio Rizzoli, jefe de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Hospital Infantil de México Federico Gómez

¿Cuánto tiempo invirtieron juntos pensando el nombre ideal de su hijo o hija?

Todas las posibles combinaciones, el significado… y acabarle llamando “mi amor”.
Los niños y las niñas desde su nacimiento tienen derecho a la identidad, que incluye contar con un nombre y los apellidos que les correspondan. Seguramente registraste a tu hijo o hija y ya cuentas con un acta de nacimiento, por lo que piensas que has garantizado su derecho a la identidad. Dando esto por seguro, y dada su corta edad, como muestra de amor en vez de usar su nombre, le dices: “mi vida, mi amor, bebe, cosita…”

Seguramente conoces a una persona adulta, que cuando se presenta, dice su nombre en diminutivo, y que no le gusta que le llamen por su nombre completo porque siente que le están regañando o hablando fuerte. A pesar de tener un nombre, esa persona no está ejerciendo completamente el derecho a su identidad, porque no lo acepta como algo intrínseco y que le represente.

¿Por qué usamos diminutivos para los nombres?
Esta idea puede tener su origen en los primeros años de vida, cuando los adultos se refieren inicialmente a los bebés con diminutivos, sobrenombres o apodos, pensando que esto es un “acto de amor”, o que “por ser bebés hay que hablarles chiqueado”, o bien que “no entienden su nombre, así que da igual”. Pasa el tiempo, y cuando son más grandes los adultos al enojarse con ellos les llaman con tono firme y golpeado, algunas veces por primera vez por su nombre completo. Si esto pasa de forma repetida, dará como consecuencia que cuando crezca y escuche su nombre completo lo asocie con regaño y no le guste.

¿Cómo podemos ayudar a los niños y las niñas a ejercer su derecho a la identidad?
Para lograr que los niños y las niñas ejerzan su derecho a la identidad de forma completa, además de pensar bien cómo quieres llamarle, registrarle para contar con un acta de nacimiento, complétalo al referirte a él o a ella desde el vientre y, en especial, desde recién nacido por su nombre.

Recuerda que el afecto no solo se expresa con las palabras, sino también en la forma en cómo las dices.

Dejen un comentario. Para saber más sobre el Dr. Rizzoli, está su Facebook: Dr. Antonio Rizzoli; y twitter: @tonorizzoli

 

Las opiniones, análisis y recomendaciones aquí expresadas no reflejan necesariamente las opiniones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.